La historia del azar es antigua como la propia humanidad, por ejemplo, las apuestas de caballos comenzó cuando el hombre aprendió a domesticar animales. Los antiguos egipcios competían en salto, lucha y juegos con pelotas, mucho tiempo antes de que se crearan las olimpíadas. Los juegos de azar han ido evolucionando y con ello la forma de encararlos.